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Formalizan acuerdo del Consejo Directivo de SERVIR que aprueba la implementación obligatoria excepcional y temporal de teletrabajo durante el periodo de emergencia por el suministro de gas natural
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Decreto Supremo que prorroga el Estado de Emergencia en algunos distritos de varias provincias de los departamentos de Amazonas, Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Puno, San Martín, Tacna y Ucayali, por peligro inminente ante intensas precipitaciones pluviales
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Autoridad Nacional del Servicio Civil (SERVIR) ha publicado su informe anual "La Mujer en el Servicio Civil Peruano 2025", una radiografía que revela tanto los avances como las persistentes fracturas de un sistema público que, pese a presumir paridad numérica, sigue relegando a las mujeres a los escalones más bajos de la jerarquía institucional.
La edición de este año confirma que la participación femenina en el servicio civil alcanzó el 50.1% en 2023 y bajó ligeramente al 49.3% en 2024, según datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) y el Registro Administrativo de la Planilla Electrónica. Pero ese dato global esconde una paradoja profunda: hay más mujeres trabajando en el Estado, sí —¡1.5 millones de servidoras públicas!—, pero cuando se trata de mandar, decidir y dirigir, los hombres siguen dominando el tablero de juego. SERVIDORAS PÚBLICAS: EL NÚMERO ENGAÑA El 2025 fue un año interesante en torno a la participación de la mujer en el servicio civil. En el 2024, su participación dentro del aparato estatal había sufrido una leve caída. Sin embargo, al cierre del año pasado su participación alcanzó el 50%. A pesar de esa paridad nominal respecto a los hombres, el propio informe indica que existe una "paradoja": entre los servidores que ocupan puestos de funcionarios y directivos, profesionales o auxiliares en el Estado, son los hombres los que dominan los cargos más altos en el aparato estatal. Y, en contraste, hay un segmento donde la mujer tiene mayor representación: en las llamadas carreras especiales como Educación y Salud. Solo 4 de cada 10 servidores que ocupan puestos de funcionarios, directivos o profesionales en el Estado son mujeres —las carreras especiales son la excepción—, pese a que más del 57.6% de las servidoras civiles posee formación universitaria completa, por encima del promedio masculino. LA CIFRA QUE GOLPEA: 70.8% Aumentó el número de trabajadoras en municipalidades en los últimos años. De hecho, es el nivel de gobierno donde más ha crecido la presencia femenina entre el 2017 y el 2025. Esta cifra revela que aproximadamente el 20% de mujeres en el sector público viven una situación de sobrecalificación —es decir, poseen credenciales educativas superiores a las que requieren sus puestos actuales—, lo que representa un desperdicio del capital humano femenino disponible, que podría traducirse en frustración profesional y menor productividad. La "paradoja" aquí descrita es más poderosa si se contrasta con otro dato. En el 2024 la brecha salarial fue ligeramente favorable (1%) a favor de las servidoras. El salario promedio de las servidoras de la planilla pública fue de S/ 4,445, cifra que ha ido creciendo en los últimos 3 años de análisis, aunque sin superar a los hombres (S/ 4,445 vs S/ 4,463), que siempre se llevaron más en sus bolsillos. PARIDAD EN EL ESTADO: ¿HAY 1.5 MILLONES DE SERVIDORAS PÚBLICAS Y SE QUEDAN EN LAS ESTADÍSTICAS? Esta disparidad se agudiza al observar la distribución por género y régimen laboral. Según SERVIR, de cada 10 cargos directivos en el Estado, solo 3 son ocupados por mujeres —y eso en el mejor de los escenarios—. Más alarmante aún: datos presentados en la 1.ª Cumbre de Mujeres Líderes revelaron que solo el 1.16% de los cargos directivos públicos en el Perú son ocupados por mujeres. En el Ministerio de Vivienda, por ejemplo, únicamente cuatro mujeres han liderado la cartera en los últimos 20 años. A nivel de gobiernos regionales, el panorama no mejora: un análisis de la Red Micaelas sobre los 25 gobiernos regionales del país revela que apenas el 19% de las gerencias y subgerencias de línea a nivel nacional son ocupadas por mujeres, cifra obtenida revisando las plataformas digitales de cada gobierno regional. En el ámbito de los gobiernos locales, la participación femenina en puestos directivos cae al 25 o 33%, según el nivel de análisis. SECTORES QUE SE "RESISTEN" Sobre este panorama, Betssy Rosas, gerente de la Gerencia de Políticas de Gestión del Servicio Civil, señaló que el bajo nivel de meritocracia para acceder a los puestos más altos en el Estado es un tema recurrente que ya ha sido identificado. "Es un tema que ya hemos identificado antes y ahora se repite: los puestos de dirección son de confianza o dependen de la aprobación de requerimientos para determinados requisitos. Queda a discreción del jefe, quien los usa a su criterio. No se escogen, necesariamente, al más preparado, sino al que 'encaje' más". Aparte, hay otro hallazgo técnico preocupante. Si se analiza la presencia femenina en el Estado por sector productivo, queda en evidencia la persistencia de estereotipos de género. Solo hay dos sectores donde su presencia es superior al 60%: Mujer (72%) y Salud (67%). En la categoría "con participación significativa" hay tres sectores: Educación (50%), Inclusión social (49%) y el Poder Judicial (50%). Pero en 7 de los 22 sectores, las mujeres en el Estado tienen una subrepresentación de menos del 40%. PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN EL SERVICIO CIVIL SEGÚN GRUPO OCUPACIONAL La concentración del 60% de las servidoras en carreras especiales —particularmente en salud y educación— evidencia la persistencia de la segregación ocupacional, concentrándose en sectores vinculados a los roles de cuidado, mientras que los puestos de dirección siguen estando poco representados en otros sectores. A la semana, la mujer tiene 27 horas de trabajo no remunerado, en relación al hombre. Esto hace que la mujer prefiera no buscar puestos de mando para poder dedicarse más a su familia. Eso es un problema que también afecta al sector público, pero ahora queda en evidencia. En cuanto a la diferencia a nivel de funcionarios y directivos, la brecha aún persiste. En el régimen del Decreto Legislativo N.° 728, las servidoras lograron un cambio significativo en el 2024, pasando a ganar 32% más que sus colegas hombres. Sin embargo, en los regímenes del D.L. 276 y el CAS (D.L. 1057), que concentran la mayor parte del empleo público, la brecha salarial sigue favoreciendo a los hombres en los puestos más altos, lo que desnuda una realidad estructural: el problema no es solo de números, es de poder. La ENAP (Escuela Nacional de Administración Pública) capacitó en 2024 a 750 servidores civiles en inteligencia artificial, de los cuales solo el 44% eran mujeres —cifra que subraya la urgente necesidad de fortalecer la participación femenina en formaciones tecnológicas y digitales antes de que la brecha del futuro se abra aún más—. FUENTES:
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